jueves, 15 de marzo de 2012

LA TUNELADORA INFELIZ Y EL RATONCITO PÉREZ


Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que las tuneladoras horadaban a sus anchas, cuales voraces gusanos, el subsuelo de Barcelona. Hasta cuatro de ellas al  mismo tiempo en 2.009-2.010 para el túnel de la línea 9 del metro, y otra más para el AVE de Sagrera a Sants, esa que pasó junto a la Sagrada Familia sin derribarla, a pesar de los malos presagios de quienes quedaron esquemados por el desastre del Carmel.
 
Trabajé haciendo sondeos para todas ellas, a veces con la presión de tener que terminar la perforación en un plazo breve, ya que la tuneladora no podía detenerse, lo que suponía, según me decían, un coste de unos cien mil euros diarios. Ahora en cambio, dos de las tuneladoras de la línea 9 están detenidas desde hace meses por la crisis, una bajo la plaza Lesseps y la otra en Capitán Arenas. Su encuentro y salida sucesiva por el pozo de Mandri no sabemos cuando se producirá, Y yo me pregunto ¿será esto el nuevo modelo de eficiencia económica que necesitamos?
Incluso cuando las tuneladoras eran felices, a veces debían detenerse, para labores de mantenimiento de sus maltratados discos. Sin embargo hubo una que estuvo parada durante más de un año, por culpa del terreno que los geólogos habían puesto en su frente. No os extrañe, alguien tenía que resultar culpable.
Esta desdichada tuneladora acababa de empezar su trabajo, cerca de donde el Cinturón Litoral cruza sobre el Passeig de la Zona Franca. Se trata de un ramal de la Línea 9 que se inicia cerca del antiguo cauce del Llobregat, al final de la Calle A, vía que sigue en toda su longitud a través de un viaducto de cerca de 2.5 km de longitud, bajo el cual se ha construido una rambla de la que el Ayuntamiento presume que es el circuito de footing más rectilíneo de la ciudad, pero donde yo no voy a entrenar ni de coña, ni he visto todavía correr a nadie, ya que los gases de los camiones que te rodean no deben ser muy placenteros.

Al llegar al Passeig de la Zona Franca, el viaducto gira 90º y pasa a ser un túnel, y a sólo 600 metros de allí, a la altura de la C/ Motors, la tuneladora tuvo un debut frustrado, y quedó atascada.
Todo este sector deltaico había tenido un pasado agrícola, como lo atestiguan las casi 80 masias que existían en el siglo XIX, de las cuales sólo quedan dos.

Poca gente conoce que justo en este punto existió el primer hipódromo de Barcelona, el de Can Tunis. Se levantó en los terrenos recién desecados del antiguo Estany del Port, relicto del primer puerto romano de Barcelona, y que se situaba al sur de Montjuïc.

Se inauguró con gran pompa en 1.883, al mismo tiempo que el primer ciudadano tuvo el honor, muy a su pesar, de ser enterrado en el también recién estrenado cementerio de Montjuïc, y a él acudía la alta sociedad de la ciudad, que apostaba grandes sumas en las carreras. Incluso en 1.900 el FC Barcelona llegó a celebrar un encuentro que por cierto ganó por 2-1, con un gol decisivo del mismo Joan Gamper.

También se celebraban partidos de polo a los que acudió el rey Alfonso XIII, así como incipientes carreras de automóviles. En 1.910 se hizo en el hipódromo el primer vuelo en el Estado, acudiendo la gente en masa gracias al ahora inimaginable tranvía de Can Tunis, que desde Colón bordeaba lentamente todo Montjuïc por el lado marino, como un precursor del frustado “Volem l’AVE pel litoral”.

Este tranvía, inaugurado en 1.905 y en servicio hasta 1.963, sufría interrupciones temporales por los desprendimientos rocosos, que todavía se producen en el Morrot. Más adelante se celebraron partidos de rugby, y en 1.932 el autogiro de Juan de las Cierva se elevó sobre él. En 1.934 la prohibición de las apuestas condujo al cierre del hipódromo, que volvió a abrirse al inicio de la guerra civil, cuando patrullas milicianas sin control efectuaron allí ejecuciones sumarísimas, es decir asesinatos. A esto se le llama aprovechar bien un espacio público municipal polivalente, vamos, como el Fórum de las Culturas.

Al lado del hipódromo, se situaba la fábrica del Arsenal, donde se construyó parte del monumento a Colón, y también había crecido el barrio de Can Tunis, que vivió su momento de esplendor a principios del siglo XX, gracias en parte a su playa y a los baños Zoraida, hasta que una crisis de peste bubónica en 1.905, que mandó 23 nuevos clientes al cementerio, inició el declive de la zona. Un informe médico de la época, sobre la playa y el suceso decía: “…confundidos en inmoral y asquerosa mescolanza los sexos y las edades, satisfacen allí sus necesidades e instintos hombres y mujeres, púberes e impúberes, sin relación exterior de ninguna clase, y constituyendo una especie de tribu sin autoridad, jerarquías o ley ninguna”. Al paso que vamos, es posible que dentro de poco este discurso no nos suene tan extraño.

Volviendo al tema de la tuneladora, el terreno en el que se introdujo corresponde a la parte noreste del lóbulo izquierdo del delta del Llobregat. En este sector la cuña deltaica intermedia de limos, que separa las arenas de los acuíferos superficial y profundo, es de poca entidad, y va reduciéndose hacia el norte, hasta desaparecer. En cambio las arenas del acuífero superficial tienen una potencia importante, y son densas, lo que permitió diseñar el viaducto mediante pilotes no muy profundos y con una buena capacidad portante, según se dedujo después de una importante campaña de piezoconos (CPTU) y sondeos que tuve el placer de realizar.
Lo que detuvo a la tuneladora fue una capa de bolos situada en la base de las arenas holocenas deltaicas, que a su vez reposaba sobre arenas miocènicas. Se trata de una capa de unos 3-4 m de espesor, formada por cantos y bolos subrodados, siendo frecuentes los diámetros de hasta 1.0 m. Los clastos son exclusivamente de la dura y abrasiva arenisca silícea de Montjuïc, ya que estamos al pie de esta montaña.
La tuneladora sufría mucho al girar en un terreno heterogéneo como éste, ya que en una misma sección frontal de 12 m de diámetro, se encontraba en el techo con las arenas sueltas fluvio-deltaicas, en el centro con la abrasiva capa de bolos, y en la base con arenas miocenas. El cabezal de corte quedó literalmente empotrado en los bolos, y para acceder a su frente y poder repararlo, teniendo en cuenta la presión hidrostática de un nivel freático muy superficial, así como la cercanía a un importante colector, se tuvo que recurrir a sucesivas campañas de inyecciones de jet-grouting, a fin de crear y excavar, frente a la tuneladora, un recinto razonablemente estanco donde poder trabajar.

Los que achacaron la culpa a los geólogos no dejaban de tener parte de razón, ya que los sondeos previos no describían bien esta capa de bolos, ya que se definía como una capa de gravas y algún bolo, sin darle mayor significado ni advertir de la naturaleza silícea de los cantos, ni del gran tamaño de estos. Todos los sondistas saben que el peor terreno para perforar son las gravas y bolos, ya que rompen las coronas si no se conoce muy bien el oficio, y además es un terreno en el que obtener una buena recuperación de testigo no es fácil.
A lo largo de los años he aprendido que las gravas y bolos siempre son más grandes en la realidad que lo que vemos en la caja de sondeos, incluso estando éstos muy bien hechos. Primero porque algunos cantos se fragmentan durante la perforación, y segundo porque es altamente improbable que el sondeo corte el bolo por su mayor  diámetro. Tan sólo analizando la esfericidad y rodadura del clasto puede el geólogo experto deducir si la grava que tiene en su mano refleja fielmente el tamaño real, o corresponde en realidad a un bolo mucho más grande. El testigo de sondeo de la foto tiene 25 cm de longitud, pero la esfericidad del bolo invita a pensar que en realidad su diámetro es claramente superior.




El corolario de todo ello es que sólo una buena testificación del sondeo por parte de un geólogo experimentado puede advertir de posibles problemas, como los que causaron infelicidad a nuestra tuneladora. O sea que enviar el becario/a a testificar no es la mejor de las ideas, si bien este es un pecado que todos hemos cometido.
El origen geológico de esta capa de bolos me tuvo intrigado durante un tiempo. No pueden ser sedimentos fluviales de un antiguo cauce del Llobregat, que haberlo lo hubo, cerca de este sector, ya que el tamaño de los bolos es demasiado grande, y sobre todo, las gravas del Llobregat son poligénicas, y no exclusivamente de la arenisca de Montjuïc.
A raíz de los sucedido, se nos encargó la perforación de una campaña de sondeos a lo largo del passeig de la Zona Franca, para acotar el espesor de la capa, y posición respecto del túnel, y así prever futuras dificultades en la prosecución del túnel.
Durante esta campaña vimos como en la superficie de algunos bolos, había restos fósiles de serpúlidos (ver foto anterior). Se trata de los restos carbonatados, como pequeños tubos retorcidos, que algunos gusanos marinos dejan en las rocas de las playas, parecidos a los que todos hemos visto pegados a las valvas de un mejillón.
Así pues, la capa de bolos y gravas podría corresponder a una antigua playa de bloques rocosos de edad holocena, situada al pie de un paleo-acantilado de Montjuïc en retroceso.
Durante estos sondeos también pudimos constatar dos hechos geológicos no conocidos hasta estos últimos años: el primero es el gran desarrollo que tienen los sedimentos torrenciales de la Riera Blanca, una de las dos grandes arterias torrenciales que drenan el Pla de Barcelona, y que forma un abanico aluvial que se interdigita con los sedimentos deltaicos holocenos. El ápice de este abanico se sitúa en los alrededores de la Plaza Cerdà, y su influencia llega hasta el C/ del Foc.
El segundo es que los sondeos realizados, no sólo perforaron los sedimentos holocenos, y las capas Terciarias de arenas deltaicas tortonienses, propias del mioceno de Montjuïc, sino que después de éstas penetraron en una brecha de arcillas rojizas con muchas gravas metamórficas, típicas de un Mioceno más antiguo, posiblemente burdigaliense. Estos sedimentos son bastante superficiales bajo la actual Ciudad de la Justicia, y gracias posiblemente a un sistema de fallas paralelas a la costa, son cada vez más profundos a lo largo del Passeig de la Zona Franca.
Los paleontólogos conocen la edad de estos depósitos, de origen continental, gracias a los dientes fósiles de roedores como topos y ratones. Así pues, cuando el Ratoncito Pérez de la época perdió definitivamente los dientes, nadie le hizo obsequio alguno, ya que estaba bien muerto y enterrado, pero en cambio, él nos regaló un peculiar método de datación de sedimentos.

Bolivia.
Siempre había querido visitar el lago Titicaca, y en 2.001 tuve la oportunidad de conocerlo, accediendo a él desde Bolivia. Llegamos a la isla del Sol, donde hicimos una pequeña caminata, aquejado yo por el mal de altura, que no se pasó hasta después de mascar demasiadas hojas de coca. Durante la excursión tomamos la siguiente foto, con la cordillera andina al fondo.

Visitamos días más tarde el Salar de Uyuni, cerca de la frontera con Chile. Se trata de una inmensa cuenca endorreica intramontañosa, donde los procesos de evaporación dejan como depósito importantes espesores de sales. Atravesamos el Salar con un todo terreno. En ruta observamos manantiales de aguas subterráneas, donde precipitaban minerales y vivían bacterias que daban color al uniforme blanco del salar.


La siguiente foto está tomada en Isla Pescado, lugar indispensable para todos los que recorren la zona.


Había llovido recientemente, con lo que una parte del salar estaba inundada con una lámina de agua de unos 25 cm de altura, que no impedía circular por el duro fondo salino del lago, lo que hicimos a lo largo de unos 30 kilómetros espectaculares, durante los cuales pude tomar estas otras fotos, que para mí ienen un aire entre onírico y surrealista.



También estuvimos recorriendo los limpios y nítidos desiertos de montaña, fronterizos con Chile, y que son otro motivo exclusivo para visitar esta región.

domingo, 29 de enero de 2012

LA RAMBLA DE BARCELONA. UNA RIERA POR TODO LO ALTO.


Nací en el Raval de Barcelona, a escasos metros de la Rambla, a la que estuvo unida toda mi infancia y juventud. Por ella paseé con mis amigos, esperé muchas veces a mi novia, y por ella corrí delante de unos señores equipados con porra. Alguna vez, los papeles se invirtieron, y mis amigos manifestantes lanzaron piedras a mi obsoleto Seat 850, conmigo dentro, cuando los policías se parapetaron tras él para lanzarles botes de humo. Aquel día yo solo quería cenar en casa!


Era una Rambla distinta a la actual. Sin estatuas humanas, pero con pájaros enjaulados; sin turistas ni tiendas de recuerdos, pero con marineros. Sucia, pero ciudadana. ¿Era también una riera?

Los olvidados torrentes que cruzan las ciudades, bajo el uniforme y gris asfalto, constituyen un factor geológico importante en el proyecto geotécnico. Por un lado el arroyo puede haber depositado sedimentos poco consolidados, que sin duda podrán generar asientos diferenciales si un edificio se sitúa en parte sobre ellos y en parte sobre suelos más compactos. Además, los antiguos cauces pueden albergar acuíferos colgados, o haber sido rellenados con tierras no compactadas, cuando no con escombros, para nivelar el terreno, lo que puede conducir a los mismos problemas de asiento.

El llano de Barcelona, situado entre la serra de Collserola y el mar, estaba cruzado por una red poco jerarquizada de rieras, limitadas a ambos lados por las más importantes cuencas de la riera Blanca y la riera de Horta, tributarias respectivamente de los deltas del Llobregat y del Besós.

La riera de la Rambla es la d’en Malla, la cual procede de la de Vallcarca, que después de su paso por la siempre maltratada plaza Lesseps, se unía con la de Sant Gervasi en la actual Gala Placidia. Desde allí, y por la riera de Sant Miquel alcanzaba el paseo de Gracia, por donde llegaba a Plaza Catalunya. Vale decir sin embargo, que cuando se abrió definitivamente el paseo de Gracia, allá por el 1.825, la riera fue desviada hacia Balmes – Rambla Catalunya.

Para conocer la posición de las antiguas rieras debe integrarse información de la memoria histórica, archivos municipales y mapas antiguos. El siguiente plano data de 1.706, y muestra el estado de la ciudad, cercada militarmente. Muchas de las rieras, habitualmente secas, eran utilizadas como caminos. En este mapa se observa además, el estany del Port, al sur de Montjuïc, y la laguna de la Llavinera, en el Poble Nou.




El plano de Pedro García Faria, diseñador de la moderna red de alcantarillado, data de 1.893 y con sus curvas de nivel cada medio metro es de una ambición y precisión inimaginables hoy en día.

Aparentemente, y a pesar de su delator nombre árabe, la Rambla de Barcelona no habría sido una riera, ya que las curvas de nivel en el plano de García Faria dibujan un lomo longitudinal elevado, en su tramo inicial entre Canaletes y el pla de la Boqueria, y claro está, se supone que los torrentes suelen circular por el fondo del valle, no por la cresta.



Esta morfología, con calles descendentes a partir del eje de la Rambla, entraba sin embargo en contradicción con datos históricos, como los documentos que atestiguan la presencia de un puente construido en 1.399, que cruzaba la Rambla en su cruce con Portaferrissa, o con algunos hallazgos arqueológicos, como la presencia de sedimentos torrenciales recubriendo los enterramientos romanos de la plaza Villa de Madrid.

También está documentada la presencia de otro puente sobre la Rambla en el pla de la Boqueria, no lejos de donde se construyó el primer edificio inteligente de la ciudad. Este edificio, con una abertura que deja ver el campanario de la iglesia del Pi desde la Rambla,  fue el primer aparcamiento robotizado de la ciudad y se construyó en 1.990. Tiene 11 plantas sótano, y en su momento fue la excavación más profunda realizada en Barcelona bajo el nivel freático, ya que de los 29 m excavados, 20 metros están bajo el agua. Al igual que después en el cercano Teatre del Liceu, las pantallas perimetrales alcanzan casi 60 m de profundidad, y se empotran en margas miocenas relativamente impermeables, de las que hablaré próximamente.

No deja de ser curioso que este edificio llamado inteligente (dejas el coche en la puerta, y un mecanismo lo coloca en el sitio), se averió gravemente al poco de inaugurarse. En cualquier caso, es lo propio de una ciudad que tiene las mejores escuelas de negocios del mundo, pero de las cuales todavía no ha salido ningún sabio lo suficientemente inteligente para sacarnos de la crisis. Brokers listos para mover el dinero de un sitio a otro sí! Probablemente es lo que les interesa!



Volviendo a nuestra Rambla, y atendiendo a criterios puramente topográficos, la riera hubiera entrado en el casco antiguo por el Portal de l’Àngel, siguiendo por Cucurulla, carrer del Pi y parte de Cardenal Casañas, quizás luego por Raurich, hasta su continuación por el carrer dels Còdols.

No fue hasta finales del siglo XX, cuando el recientemente desaparecido geólogo Oriol Riba expuso sus teorías sobre el curso sobreelevado de algunos torrentes, que pueden generar un cono de deyección alargado cuando salvan un desnivel brusco. Este desnivel corresponde en nuestro caso al denominado escalón de Barcelona, talud asociado quizás a una falla Cuaternaria, y que puede reconocerse en la pendiente del tramo superior de la Rambla, o en el desnivel entre Pelayo y Tallers, en la fuerte bajada de la Vía Laietana en su tramo inicial, o en la calle Jonqueres. En realidad, este talud morfológico tiene una ocupación espacial más importante. Se reconoce desde Cornellà hasta L’Hospitalet, y desde Ciutat Vella hasta la Trinitat.

Al salvar el talud, el agua de las rieras pierde energía y deposita sedimentos, con lo que el arroyo transita sobre éstos, elevándose de cota, hasta que en una crecida se desborda y genera un nuevo curso en el cono de deyección, que también acabará elevándose y desbordando. Al agricultor no le interesan los torrentes erráticos, con lo que tiende a proteger el canal torrencial, que contínuamente gana cota. Este proceso es evidente en el recorrido de la riera de Horta, y en otros arroyos que desembocaban en el delta del Besós.

En contra de la teoría de Riba puede argumentarse que el lomo alargado de la Rambla no se inicia en el talud de Canaletes, si no que ya existe aguas arriba de la plaza Catalunya.

En realidad el curso de las rieras ha variado a lo largo del tiempo geológico. Las de Barcelona existían ya desde el pliocuaternario, como lo demuestra el paleorelieve excavado en el substrato mioceno y plioceno.

En el mapa de isobatas del substrato, del Mapa Geotècnic de Barcelona (ICC, 2.000), del cual somos coautores, se observa como las paleocuencas de riera Blanca y riera d’Horta ya existían en el Pleistoceno, así como el paleovalle que se dirigía al Raval.






En cualquier caso, parece cierto que la riera circuló por la Rambla al menos desde la época romana hasta la edad media. Sus sedimentos de gravas y arenas de pizarra procedentes de Collserola no sólo se han encontrado recubriendo la necrópolis de Villa de Madrid, que es de finales del siglo II, si no que nuestros sondeos los han perforado en C/ del Bot, junto a Portaferrisa, en el C/ Petxina (junto a Boquería), y más hacia el mar, en C/ Lancaster.

La muralla medieval del siglo XIII-XIV apoyaba por un lado en el relieve positivo de la coronación del talud o escalón de Barcelona en el tramo Pl. Catalunya – Fontanella – Trafalgar, mientras que la de Jaume I, construida a lo largo de la Rambla a mediados del siglo XIII, podía haber aprovechado, en su base, la morfología convexa de la riera.

Desde la época romana hasta la construcción de la muralla de Jaume I, la riera depositó sobre la necrópolis de la Pl. Villa de Madrid, alrededor de 1.5 m de gravas y limos, lo que implica una tasa de sedimentación de alrededor de 1.5 cm por año.

El crecimiento demográfico de la ciudad desbordó rápidamente el recinto amurallado recién construido, con lo que a finales del siglo XIV se construyó una tercera muralla, que desde Canaletes seguía por Pelayo, Pl. Universitat, Ronda Sant Antoni i Sant Pau, hasta el Paral.lel y les Drassanes. Esta muralla cortó el flujo de la Rambla, que quedó seca a partir de 1.447, convirtiendo su arenal en un verdadero paseo, aprovechado por los ciudadanos. Incluso en Canaletes, al resguardo de la nueva muralla, se construyó el edificio dels  Estudis Generals, la universidad de la época, que funcionó hasta 1.714, cuando después de derrotadas las fuerzas catalanas por Felipe V, éste jorobó aún más al país cerrando la universidad de Barcelona y mandando a los estudiantes catalanes a la entonces lejana Cervera. Ya se sabe, quería que hicieran turismo. La universidad se convirtió en caserna militar, que era lo que correspondía a una ciudad ocupada!

Durante parte de esta época, la riera de la Rambla fue desviada por el foso de las murallas hacia poniente, desembocando en els Horts de Sant Bertan, entre el Paral.lel i Montjuïc. Más tarde, en 1.644, las aguas fueron desviadas hacia levante, y llevadas al Bogatell, en la actual Villa Olímpica.

La ciudad seguía creciendo, y las murallas la encorsetaban. También las de la Ciutadella, fortificación creada después de la derrota catalana, para poder bombardear con cariño la ciudad.

Con el título, y después grito, de Abajo las murallas!, se hizo en 1.841 un proyecto de derribo, e incluso en 1.842 se desmontó una parte de la Ciutadella, lo que motivó que  el General Espartero bombardeara la ciudad desde Montjuïc, cosa a la cual parece que cogió gusto, tal como recientemente nos ha recordado (o amenazado) el ilustre Sr. Peces Barba.




No fue hasta 1.854 que la ciudadanía consiguió que las murallas fueran definitivamente derribadas. Sin embargo, nadie se acordaba de que la Rambla había sido una riera, con lo que el 15 de setiembre de 1.862, durante unas fuertes lluvias, la Rambla volvió a circular con fuerza, inundando todo el Raval y parte del barrio gótico, del que ahora sabemos que es menos gótico de lo que parecía, ya que muchos edificios se travistieron de estilo durante el poco gótico siglo XIX. El agua alcanzó una altura de 70 cm en gran parte del Raval, y sorprendió de visita en la ciudad al creador de El patito feo, La sirenita, y otros cuentos infantiles, el danés Hans Christian Andersen.

Desde el derribo de las murallas, hasta finales del siglo XIX, se produjeron en la Rambla, más de 20 inundaciones, que terminaron con la construcción de grandes colectores. El siglo XX nacía con una Rambla libre de agua, pero preparada para su destino actual, su inundación con estatuas humanas, higiénicos puestos de helados, y masas de turistas, a los que este blog les parecerá un rollo patatero, y probablemente tengan razón.


Antártida.
En 1.985, y poniendo un poco de jeta en el asunto, con la excusa de que además de geólogo era periodista, conseguimos que la armada chilena (sí, la de Pinochet), nos invitara junto con mi esposa, a un viaje a la Antártida. Gratis!


Embarcamos en el buque insignia de la zona naval austral, el Piloto Pardo, de 150 m de eslora y 150 tripulantes, y con dos únicos turistas: nosotros. 


Después de una bonita navegación desde Puerto Arenas hacia el canal de Beagle, visitamos puerto Williams, la ciudad más austral del planeta con permiso de Usuhaia, donde hicimos un alucinante viaje en helicóptero a ras de copa de árbol, en plan Apocalypsis Now. A continuación afrontamos el respetable Cabo de Hornos, y entre olas que barrían la cubierta llena de barriles de carburante, alcanzamos la península antártica.




Estuvimos navegando durante un mes, recorriendo las bases científicas chilenas, cargando y descargando mercancías y víveres. El barco estaba equipado con dos helicópteros, y a menudo  (sobre todo mi mujer, que es más guapa) éramos invitados a volar, a veces sólo para ir a una solitaria isla para cambiar la batería de un faro, o para advertir de la presencia de icebergs en la ruta del navío.

En tierra hacíamos excursiones, acompañados por algún miembro de las bases científicas, siempre dispuestos a acompañar a unos primerizos turistas antárticos. A pie o en motos de nieve, visitamos colonias de pinguinos y de focas, o navegávamos en canoa por la costa, desde la que nuestro navío parecía un refugio en la soledad blanca.




Fue un viaje inolvidable y espectacular. Al final, hasta escribimos algunos artículos periodísticos en revistas de turismo, y períodicos nacionales, e incluso la foto precedente fue comprada por una agencia alemana para ilustrar un calendario.

domingo, 27 de noviembre de 2011

MOVIENDO EL PALAU SANT JORDI

Los estudios geotécnicos de edificación determinan, para el subsuelo existente en el emplazamiento, cual es la cimentación más adecuada, que al tiempo que garantiza la eficiencia económica de la obra, asegura la estabilidad general del terreno, manteniendo los asientos dentro de límites razonables. Los posibles riesgos geológicos tales como la presencia de suelos muy blandos, la expansividad, el colapso, los procesos de disolución, la agresividad, o el riesgo sísmico, pueden ser analizados, y razonablemente resueltos con las consiguientes medidas de corrección y/o prevención.

Sin embargo hay ocasiones en que el riesgo geológico plantea serias dificultades, que pueden hacer aconsejable la modificación del proyecto, o incluso un cambio en su emplazamiento. Sería el caso de algunos edificios situados en zonas inundables, con marcada subsidencia, o en laderas inestables, donde el coste de las medidas correctoras puede superar con creces el coste económico de la construcción. Antes de que la propiedad o impulsor de la obra tome una decisión de este tipo, el geotécnico deberá explicar muy bien cuales son sus razones, proceso durante el cual se verá sin duda sometido a fuertes presiones.

En un entorno urbano como el de Barcelona no es nada habitual que esto ocurra, pero si además el proyecto es de gran envergadura, como el Palau Sant Jordi, en la anilla olímpica de Montjuïc, se comprenderá que el cirio montado puede ser de órdago.

A mediados de los años 80, tuve la oportunidad de participar muy activamente en todos los estudios geotécnicos de la Anilla Olímpica de Montjuïc. Se conocía de antemano que el solar destinado al Palau, había sido una antigua cantera, rellenada después como vertedero de residuos urbanos, pero se consideraba que con cimentaciones profundas todo iba a quedar bien resuelto.

Es bien sabido que desde la época preromana, de la montaña de Montjuïc se ha extraído la arenisca silícea Miocena con la que se ha construído una buena parte de los edificios históricos de la ciudad, Santa María del Mar incluída, como todos los lectores de novelas saben. También se valoraba mucho la calidad de la arenisca para hacer piedras de molino. Se calcula que se han excavado un total de 12 Hm3, y para que esta cifra no nos deje indiferentes, ello corresponde a 20.000 veces el volumen del edificio de la Pedrera.

Esta arenisca corresponde mayoritariamente a la formación Morrot, constituída generalmente por dos estratos horizontales de arenisca masiva, diaclasada verticalmente, con un espesor conjunto de 25 m.

No sólo se extraía la arenisca silícea, sino que  también se aprovechaban las capas de arenas arcillosas existentes en la base de la arenisca. Es la “terra d’escudelles”, que aún utilizaban nuestras abuelas para fregar cacerolas (o al menos la mía, por parte paterna), hasta mitad del siglo XX.

Para extraer la piedra, se abrían galerías en la base del estrato de arenisca, dejando grandes pilares rocosos, que al ser dinamitados, causaban el colapso del frente.

En la foto aérea adjunta, del año 1947, puede verse una buena parte de las excavaciones originadas, existiendo cerca de 25 explotaciones utilizadas aún durante el siglo XX. No fue hasta 1.955 cuando el Capitán General de Cataluña ordena cerrarlas, por considerar un peligro las voladuras. Ciertamente, la dinamita es mucho más segura cuando se utiliza en la guerra.



Fue salir del fuego para caer en las brasas, ya que rápidamente el desarrollo de los años sesenta, y el aumento demográfico de la ciudad, que llenó de 6.090 barracas y 30.000 personas las laderas de Montjuïc, llevó a que varias de las canteras fueran rellenadas con las basuras urbanas. Esta situación se prolongó hasta 1.971, cuando después de unas fuertes lluvias que dejaron casi 200 l/m2 en la ciudad (ya se sabe, la meteorología siempre es la única culpable), se rompió un dique de contención de la cantera del Mussol, con lo que una riada de desperdicios inundó el ya de por sí degradado barrio de Can Clos. En algunas viviendas la basura alcanzó medio metro de altura. Desde aquel momento la basura, que se empezó a denominar con el aséptico y mucho más higiénico término Residuo Sólido Urbano, se llevó al macizo calcáreo del Garraf, donde continuó contaminando cuevas y aguas freáticas, y causando asfixia mortal a un espeleólogo desprevenido.

El proyecto arquitectónico del olímpico Palau Sant Jordi, obra de Arata Isozaki, tenía una cubierta diferente de la actual, y mucho más bella (también más cara), ya que estaba  irregularmente ondulada, semejando las olas del cercano mar. También se emplazaba en un sitio distinto del actual, en el extremo oeste de la anilla olímpica, cerca de donde ahora está el edificio del INEF.

En la campaña geotécnica, los sondeos detectaron un importante espesor de basuras, hasta 30 m en algún sector. Habían sido vertidas en la cantera del Marbre, vecina de la cantera Safont, donde ahora hay el estadio Serrahima, también con un subsuelo de basuras que hacía que la pista de atletismo, por la que corrí muchas veces, tuviera pequeñas subidas y bajadas, para delicia de los atletas. Mientras tanto, las empresas de pilotaje se frotaban las manos ante tamaña obra que les caía del cielo.

Perforando uno de los sondeos, advertimos que por su boca salía un gas caliente. Los sondistas son gente ruda con la que tengo el placer de compartir mi día a día, y ya llevo más de 30 años en este oficio. A uno de ellos, que no había hecho el curso de prevención de riesgos (porque aún no se hacían, pero si lo hubiera hecho habría actuado igual), no se le ocurrió otra cosa que encender un papel y arrojarlo al orificio, con lo que un poco más y se va al cielo (mejor al infierno), junto con la máquina de sondeos, que por cierto estaba ya bastante deteriorada. Al estilo de las películas con pozos de petróleo incendiados, llegó el héroe, es decir yo, apagando la llama hechando un capazo de tierra en la embocadura del sondeo.

Era metano, y comprobaciones posteriores mostraron que en el interior de las basuras se alcanzaba una confortable temperatura de 50ºC. Acabábamos de descubrir el biogás, y hasta la geotermia de baja entalpía, pero en aquel momento no se pensaba en estas cosas tan ecológicas. Hasta había un acuífero de aguas no muy cristalinas en la base de las basuras.

En aquel momento vino a mi memoria un recuerdo de infancia, en la que en alguna ocasión, mis padres me habían llevado de paseo por Montjuïc, y de regreso a casa, al atardecer, se veían misteriosos fuegos fatuos en el vertedero que ahora perforábamos. Eran combustiones espontáneas de metano, que producían una tenue y oscilante luz azulada.

Hacer pilotes de 30 m es una cosa, pero tener un Palau Sant Jordi con emanaciones del inodoro pero explosivo metano circulando libremente por los sótanos, como un fantasma amenazador, es otra. Por ello se decidió sabiamente cambiar de emplazamiento, lo que fastidió mucho a gente no tan sabia, pero dió más trabajo a los geólogos (sabios o no), ya que había que hacer una nueva campaña de sondeos geotécnicos.

El nuevo emplazamiento volatilizó también la cubierta ondulada de Isozaki, que se perdió en el traslado. El caso es que donde se edificó finalmente el Palau, también había basuras, pero en este caso el espesor era de sólo 10-12 metros. Para no tener problemas con el metano, durante un mes de Agosto, cuando la ciudad producía menos residuos porque el personal se iba de vacaciones y el vertedero de Garraf no estaba tan solicitado (ahora con el turismo y la crisis que impide irse, ello no habría sido posible), se excavaron las basuras y se llevaron a Garraf.

En la fotografía, aparte del cartel de Peligro: No Fumar, puede verse como las basuras pueden excavarse con taludes verticales, temporalmente estables, ya que los plásticos y tejidos forman una estructura entrelazada, que dota de una notable cohesión aparente al material.

En la otra fotografía se observa una pequeña inestabilidad, por compactación deficiente, en uno de los terraplenes que también hizo falta construir. Al fondo se ve el Estadio Olímpico, durante su reforma, pero ello es otra historia, que me reservo para una nueva ocasión.

Isla de Baffin.
En 1.994, mi esposa y yo,  hicimos una solitaria caminata de 15 días por la isla de Baffin, en el ártico canadiense. Llegamos a Iqaluit, su capital, habitada por nativos inuit, donde nos alojamos en una  casa con magníficas vista. Posteriormente volamos a la pequeña aldea de Pangnirturng, donde recogimos el permiso que habíamos solicitado meses antes, y donde fuímos aleccionados sobre como actuar en el caso de encontrar osos polares (quedó claro que seríamos devorados). Allí alquilamos los servicios de un pescador, que nos llevó al fondo del fiordo, donde acordamos que nos recogiera al cabo de dos semanas.


Estábamos en el parque nacional de Auyuittuq, al sur del casquete glacial de Penny, y a lo largo de los días remontamos el valle glaciardel río Weasel, dejando a nuestro lado imponentes picos graníticos, como el Thor que con su vertical cara norte supone un gran reto para la escalada. Cruzando las llanuras proglaciares de los valles laterales, experimentamos las arenas movedizas, causadas por flujos de agua ascendente, que nos hicieron retroceder varias veces sobre nuestros pasos.


Durante el camino, disfrutamos de bellos paisajes glaciares, como este en el que el hielo y las morrenas obturan el valle principal, originando un lago de obturación glaciar, con agua de distinto color, el Summit lake.



Nuestro objetivo era llegar a la base del pico Asgard. Primero lo intentamos por el glaciar de Turner, pero el mal tiempo lo impidió. Después por el sur pudimos ascender por otro glaciar, hasta tomar esta fotografía.






miércoles, 21 de septiembre de 2011

GEOLOGÍA CRIMINAL

Corrían los años del post-olimpismo en Barcelona, cuando tuve uno de los encargos más originales de mi actividad como geólogo (otro fue cuando contrataron a nuestro equipo de sondistas para rodar un anuncio de Coca-Cola...). Contactó conmigo un detective privado que trabajaba en el caso de una chica que había muerto al pie del acantilado del Morrot, que es la escarpada ladera que domina el Puerto de Barcelona, en la montaña de Montjuïc.

El cadáver lo descubrió un vagabundo, junto a la carretera de Miramar, al pie del Mirador del Alcalde, desde donde parecía haberse precipitado la joven. Los antecedentes personales apuntaban a un posible suicidio tras un desengaño amoroso, pero el caso es que el cuerpo había aparecido semi enterrado, y claro está, es difícil y hasta macabro, suicidarse, y después sepultarse uno mismo cuando ya está bien muerto. En consecuencia también existía la posibilidad de un asesinato.

Cuando analizamos el lugar de los hechos, enseguida vimos que la chica había sido fatalmente rematada por un desprendimiento rocoso. Se apreciaba claramente la zona del desprendimiento en lo alto del acantilado, y como los derrubios habían sido canalizados hasta la zona del depósito, donde los bloques caídos habían sepultado parcialmente el cadáver.
 Foto 1. Acantilado del Morrot, con una esquina del castillo en la parte superior izquierda, reposando sobre la formación Castell. En el extremo derecho, las margas azules del la formación Miramar, sobre las que se sitúa el Mirador del Alcalde.
 
La montaña de Montjuïc (172 m), está formada por sedimentos del Mioceno superior (Villafranquiense-Tortoniense), formados por una alternancia entre areniscas silíceas cementadas, margas, y arenas no cementadas, formando una secuencia deltaica, de unos 200 m de espesor, de estructura subhorizontal. A menudo alternan capas de arenisca dura, con arcillas y margas blandas, lo que favorece una erosión diferencial. En el Morrot afloran estas alternancias (formación Castell), que se sitúan sobre potentes bancos de arenisca (formación Morrot), y que tienen por encima a las margas azules de la formación Miramar.

Estos sedimentos descansan, en la vertiente occidental de la montaña (Paseo Zona Franca), sobre un Mioceno inferior, probablemente Burdigaliense, formado por arcillas y gravas arcillosas, de coloraciones rojizas. Los sondeos realizados para el ramal de la Línea 9 de metro así lo indican. Sin embargo, un sondeo realizado en el Puerto al pie de la montaña (en el acceso al puente levadizo que lleva a la terminal de cruceros), ha perforado recientemente filitas Paleozoicas a partir de la cota absoluta –27 m, sugiriendo que en esta zona el Mioceno reposa directamente sobre un umbral paleozoico.

En la zona marítima del Morrot, existe una falla normal, paralela a la costa y que pasa justo por debajo del Faro que hay en la ladera del Castillo de Montjuïc. Esta fractura forma parte de una falla mayor también paralela a la costa, la falla de Barcelona, que se sitúa bajo el mar y que está originada por la distensión Neógena que afectó al mar catalano-balear.

Como consecuencia de la falla del Morrot, la roca miocena se presenta en este sector muy fracturada y diaclasada, con frecuentes juntas paralelas al acantilado, lo que facilita el desprendimiento de bloques prismàticos en las areniscas, mientras que las margas azules de la formación Miramar, favorecen deslizamientos de tipo rotacional, favorecidos por pequeños acuíferos formados en épocas de lluvia en los niveles arenosos, y que tienen su base impermeable en dichas margas. Los vientos marinos, húmedos y salinos, junto con la alteración hidrotermal que presenta el macizo rocoso son factores adicionales que favorecen los desprendimientos.

La presencia de inestabilidades en el frente del Morrot es conocida y está documentada desde antiguo, existiendo diversos sistemas de protección (barreras dinámicas sobre la Ronda Litoral, muros, gunitados, etc.) Recientemente, los movimientos en masa han obligado a la instalación de una pantalla discontínua de micropilotes en el mirador del Alcalde, lugar que cada día es visitado por centenares de turistas, que ignoran que al pie del talud desde el que fotografían Barcelona, hasta aburrirse, una joven decidió cortar por lo sano con su vida (lo cual no es ciertamente sano), cuando el resto del personal todavía pensaba que las medallas conseguidas en los Juegos no harían sino incrementar en un futuro, en el que además todos seríamos indecentemente ricos.

La verdad es que siempre me quedó una duda: en realidad también podía ser un crimen perfecto. Quizás el asesino era un geólogo, buen geomorfólogo y conocedor de la inestabilidad de la montaña, que sabía que tras unas fuertes lluvias, no tardaría en producirse un desprendimiento que enterraría a la chica que previamente había matado a golpes de piedra (lo propio de su profesión), despistando a la policía... y al geólogo que escribe este blog.

Ya se sabe, los geólogos son mala gente...


Canaima, Venezuela

Las tres siguientes fotos fueron tomadas en 1.988, durante un viaje por Venezuela. La primera es la laguna de Canaima, lugar que recomiendo a todos los amantes de la naturaleza. Vemos el salto Hacha, formado por el río Carrao, que es afluente del Caroní.

Desde Canaima, una visita obligada, a pie, en curiara (piragua) o en avioneta, es al Salto Angel, que es la cascada más alta del mundo (976 m de caída libre). Se llama así en honor al aviador americano Jimmy Angel que la sobrevoló varias veces en 1.936, haciendo un aterrizaje forzoso en la cima del Auyantepuy, que es una de las típìcas montañas (tepuys), de paredes verticales y cumbre tabular de esta zona, formadas por arenisca.

En realidad si Jimmy Angel conoció la cascada fue gracias a un aventurero catalán, marino y buscador de oro y diamantes: Félix Cardona, que recorrió la zona a pie en la década de los años 1.920 a 1.930. Así que el nombre merecido sería de Salto Cardona.


La última foto no està tomada en Canaima, sino mucho más al oeste, en las cercanías de la alta cuenca del río Orinoco, del que recorrimos 800 km en curiara durante 15 días, para poder conocer a la etnia de los Yanomami, uno de los pueblos más "primitivos" del planeta, y en aquella época todavía poco conocidos.

El tepuy de la foto es el Autana, uno de los más bonitos y solitarios que tuvimos ocasión de conocer.


martes, 2 de agosto de 2011

EL SONDEO ALMERA 1 Y EL CAMPO EXPERIMENTAL GEOTÈCNICO

Desde hace años, he intentado promover un Campo Geotécnico Experimental (Projecte CEG), un lugar en donde las distintas empresas geotécnicas y geofísicas pudieran experimentar nuevos equipos, contrastar y calibrar metodologías adquiridas, realizar labor de aprendizaje y docencia, etc. Se trata de disponer de un solar (facilitado temporalmente por la Administración), en el que a través de sondeos y otras pruebas realizadas por las empresas asociadas, se pudiera investigar sobre las distintas metodologías. Los resultados, obligatoriamente públicos, serían expuestos en la correspondiente página web, que a su vez serviría de divulgación y publicidad de las empresas y organismos, lo que acrecentaría el interés en la participación en el proyecto. Un lugar adecuado sería en el Delta del Llobregat.

De momento no he tenido éxito, aunque voy a intentarlo de nuevo con el patrocinio del Col.legi de Geòlegs de Catalunya.

Sin embargo, María José Jurado, geóloga del CSIC, ha logrado los fondos suficientes para efectuar un sondeo de investigación, que va en la línea de mis intenciones. Se trata del sondeo Almera 1, que acertadamente se ubica en el espacio existente entre El Institut de Ciències de la Terra Jaume Almera, del CSIC, y la Facultad de Geología de la UB, fruto de cuya colaboración se ha acometido el proyecto.

El sondeo tendrá unos 200 m de profundidad, con lo que probablemente será el sondeo más profundo, con recuperación contínua de muestra, que se realiza en plena zona urbana de Barcelona. El sondeo perfora inicialmente unos 35 m de sedimentos cuaternarios, y a continuación penetra en el basamento paleozoico, que en su inicio está formado por pizarras. En este momento el sondeo ha alcanzado los 60 m de profundidad, y ya se está perforando con wire-line.

La perforación la ejecuta la empresa Peñarroya, y la dirección y testificación de las muestras corre a cargo de la empresa Geotec 262.

Maria José Jurado mantiene un blog que permite constatar día a día el avance y los resultados:

Ya se han realizado algunas testificaciones geofísicas en el sondeo: televiewer òptico y acústico, espectrometría de radiación gamma natural, presiómetros, y registro acústico de onda completa "full waveform", lo que permite obtener la velocidad de las ondas sísmicas P y S, de mucho interés en geotecnia.

Las siguientes fotos muestran el momento de introducir varias sondas ensambladas, así com el registro del televiewer óptico en los sedimentos cuaternarios: se aprecia la horizontalidad de las capas, formadas por arcillas limosas con nódulos calcáreos y diversas carbonataciones que producen algunas oquedades. La imagen está orientada.


  
 
Alaska
 Las siguientes fotografías fueron tomadas en 1.983, durante un viaje por Alaska. Las montañas forman parte de la Cordillera Logan - San Elías, que superan los 5.000 m de altitud. A pesar de que la latitud no es muy alta, ya que se encuentran en el sur de Alaska, las borrascas del Pacífico y la altura, producen una nivosidad elevada, lo que conduce a la existencia de sistemas glaciares importantes, con lenguas que se aproximan a los 50 km de longitud.

La primera foto corresponde al glaciar Bering, uno de los más largos. La segunda al glaciar de Malaspina, que al salir de las montañas y llegar a la planicie litoral, forma el lóbulo de piedemonte más grande del mundo, de 40*60 km de dimensiones. Se observan las morrenas plegadas por el empuje del hielo. Ambas fotos fueron tomadas durante el vuelo de Anchorage a Juneau.


La última foto está tomada en Glacier Bay, a lo largo de unos días en que alternamos el transporte en barco, a pie, y con hidroavioneta. Un día de niebla, el piloto simplemente se posó en el calmado mar, y permanecimos allí flotando hasta que la niebla se desvaneció.

lunes, 20 de junio de 2011

OSCILACIONES FREÁTICAS

Habitualmente el estudio geotécnico determina la posición del nivel freático, pero todavía son pocos los informes que ofrecen información sobre las posibles oscilaciones del nivel del agua subterránea. Ello es en parte debido a que sin un seguimiento de los piezómetros de la zona, o de los colocados en la propia obra, no es factible establecer una previsión correcta. Sin embargo, cada vez hay más información disponible sobre la hidrogeología regional, que puede ayudarnos a resolver el problema.

El caso que ahora expongo corresponde a una serie de 7 edificios, situados en el margen occidental del delta del Llobregat, en una franja de más de 1.0 Km de longitud paralela a la autopista del Garraf, en los municipios de Gavà y  Viladecans.

Todos estos edificios (centros comerciales, viviendas, uso industrial, etc), tienen en común que disponen de 2 sótanos (o uno sólo pero de altura importante), que fueron construidos hace 3-12 años, excavándose con el terreno seco, tal como predecía su estudio geotécnico, pero que a partir del otoño de 2.010 pasaron a tener el sótano más profundo inundado, o con graves problemas de filtraciones, que obligan a costosas reparaciones de impermeabilización.

Una vez conocedor del tema, y descartadas posibles fugas de la red de distribución (el fenómeno abarca una extensa àrea), fue evidente que la causa era la elevación del nivel freático, que había ascendido unos 2.0-3.0 m respecto de la posición prevista en los geotécnicos.

La piezometría del acuífero, es decir la posición de la cota del nivel freático, no es una superficie estable a lo largo del tiempo.

En condiciones absolutamente naturales, sin ninguna actividad humana de extracción o recarga de agua subterránea, la cota del freático estaría, en este contexto, ligeramente por encima del nivel del mar (+1.5 a +2.5 m probablemente), existiendo por lo tanto un gradiente y un flujo del agua subterránea en dirección al mar. Los períodos secos o lluviosos podrían lógicamente afectar esta posición.

Estas condiciones “naturales” hace casi 75 años que no se producen, ya que durante todo el siglo XX, hasta la actualidad, han existido uns serie de agentes antrópicos que las han modificado.

La mayor parte de estas modificaciones son los importantísimos bombeos de pozos, que han explotado los acuíferos del delta. Los usos son variados, desde pozos agrícolas o para usos industriales, hasta los pozos para aguas de consumo humano.

Una consecuencia de esta y otras actividades humanas, ha sido el descenso del nivel freático, especialmente en la segunda mitad del siglo pasado, que condujo la cota piezométrica en algunas zonas por debajo del mar, con lo que el sentido del flujo se invirtió, y se produjo una importante salinización de los acuíferos, proceso al que acompañó una importante contaminación de las aguas como consecuencia de algunas actividades poco deseables, como el vertido directo de basuras en las excavaciones de antiguas extracciones de áridos.

Como resultado de todo ello, el nivel freático en la zona de los edificios afectados, se ha mantenido, casi sin excepción, por debajo del nivel del mar,  desde la década de 1.970 hasta la actualidad, generándose una “anormalidad” estable durante este período de tiempo.

Asi por ejemplo, en la zona situada alrededor de la Autopista del Garraf, y entre ésta y los núcleos urbanos de Gavà y Viladecans, en el “Mapa Hidrogeològic del Delta del Llobregat” editado por la “Comunitat d’Usuaris d’Aigües del delta del Llobregat” y el “Institut Geològic de Catalunya”, la superficie piezométrica (media de las medidas efectuadas entre 2.000-2.004) se sitúa alrededor de la cota absoluta 0.0 a -1.0 m en el sector Gavà, pasando a la -2.0 m en la zona Viladecans y a la -2.5 m bajo los edificios cercanos al Polígono Can Calderón de Viladecans.

En los documentos adjuntos se presenta el sector de nuestro interés en dicho mapa, editado en 2.005. Se observa la cota piezométrica, y la dirección de flujo de las aguas subterráneas.

HIDRO

Estos datos de piezometría, coinciden razonablemente con los datos de los sondeos geotécnicos efectuados por nuestra empresa en la zona, durante los años 1.990 a 2.007.

Del análisis del mapa de referencia, se desprende que en el sector afectado, la zona de mayor depresión del freático se sitúa hacia el noreste, y que el flujo de agua subterránea es en sentido norte, todo lo opuesto a las condiciones “naturales” de hace 75 años.

CAUSAS DE LA ELEVACIÓN DEL FREÁTICO.
Por lo que refiere a las posibles causas de la actual elevación del freático, sin ser exhaustivos pueden establecerse las siguientes, que básicamente son dos: disminución de las extracciones en los acuíferos del delta, y aumento de la recarga del acuífero.

Disminución de extracciones.
  • Abandono de pozos industriales. Causado por la progresiva conexión a la red de las industrias, y por la crisis económica de los últimos años, que ha disminuido la actividad industrial, cuando no la ha cerrado totalmente.
  • Abandono de pozos agrícolas. Muchas de las zona agrícolas situadas entre la autopìsta y los núcleos urbanos, han desaparecido substituídas por polígonos industriales, comerciales o de viviendas, especialmente en Can Calderón, BarnaSud y Vilamarina, donde hasta hace poco había pozos de extracción.
  • Disminución del bombeo de Sociedad General de Aguas de Barcelona. Los pozos de esta empresa suministran agua de abastecimiento a Barcelona y otros núcleos urbanos, desde hace decenas de años. El mayor punto de captación ha sido y es el área de Sant Joan Despí/Cornellà próxima al río, observándose (en el citado mapa hidrogeológico del delta), como gran parte de las líneas de flujo subterráneo –incluídas las de nuestro sector- convergen hacia dicho punto.
  • Durante la última sequía del 2.006-2007, dichos pozos explotaron el acuífero hasta comprometerlo, pero recientemente, la mejor pluviosidad, el lleno de los pantanos de la cuenca, la entrada en servicio de la desaladora del Prat, y otras causas, han llevado a una menor extracción de agua.

Aumento en la recarga.
Durante la última sequía, el acuífero deltaico estuvo bajo mínimos de cantidad y calidad, con lo que la Administración ha adoptado una política de preservación de las aguas subterráneas, completamente lógica desde el punto de vista de la recuperación de los acuíferos, pero que ha podido tener como consecuencia parcial, el efecto colateral de subida del freático e inundación de sótanos.

Entre los factores directos de recarga se pueden citar:
  • Infiltración de aguas en diferentes balsas realizadas con finalidad de aumentar las reservas acuíferas. Estas balsas situadas a lo largo del valle bajo del Llobregat, utilizan agua de las crecidas esporádicas del río, para que en parte se filtren en el acuífero.
  • Infiltración de aguas en balsas de laminación. En el término de Viladecans existe una de estas balsas, que recoge el agua esporádica de una riera, más la de una serie de colectores, para laminarla y en parte infiltrarla en el subsuelo, para la mejora de la calidad y cantidad del agua subterránea.
  • Mayor caudal del río, causado por la mejor pluviosidad de los dos últimos años, que afecta también directamente a la superficie deltaica, y de los torrentes que desembocan en el delta.
  • Infiltración de agua en la línea costera. Para evitar la salinización del delta, se está procediendo a una recarga del acuífero profundo. Esta actuación está alejada de la zona de estudio, pero en el complejo mundo de las aguas subterráneas, todos los factores que van en una dirección acaban sumando.
Así pues, puede concluirse que durante los dos últimos años se han producido una serie de factores, de ámbito global, que han tenido como resultado una elevación del freático de las zonas afectadas, y en general de todo el delta.

Reflexiones
Sobre si podía preverse dicha elevación, a nuestro parecer no existe una respuesta simple ni única.

Puede argumentarse que si los datos existentes en el momento de hacer los informes geotécnicos, indicaban una posición del freático negativa respecto al mar, o próxima a cero, sería quizás razonable suponer que en algún momento el freático podría volver a cotas positivas, más “naturales”.

A este argumento se le puede oponer también razonablemente, que si durante 100 años el nivel del delta ha estado artificialmente modificado, durante el siguiente siglo XXI el freático podría permanecer igual que en el pasado, o incluso bajar más, ….o subir, quizás temporalmente, como puede haber sucedido en este momento.

Por los mismos motivos, de no poder controlar en definitiva la acción de los agentes antrópicos externos a los propios edificios, y que acaban teniendo una repercusión vital en la piezometría del delta, tampoco puede establecerse con fiabilidad cual va ser la evolución del nivel piezométrico en el futuro próximo.

Por el momento, se ha informado ya de la problemática existente a los Ayuntamientos  de Gavà y Viladecans, así como a la Agència Catalana de l’Aigua de la Generalitat de Catalunya. Se han instalado también algunos piezómetros que serán controlados.

Una de las propuestas de nuestro informe es volver a incrementar los bombeos en los pozos municipales, o de la Sociedad General de Aguas de Barcelona, a fin de que el freático de la zona descienda lo suficiente para volver a dejar los sótanos en seco, ya sea definitivamente, o al menos durante un lapso de tiempo suficiente. Durante este período deberían acometerse las oportunas obras de impermeabilización.

En las conversaciones con los citados organismos, se debería prever cual va a ser la tendencia general en el régimen futuro de extracción y recarga del delta.

Paralelamente, si no se consigue un aumento temporal inmediato de las extracciones globales en el delta, para hacer bajar el freático el tiempo suficiente para las obras de impermeabilización, podría plantearse la construcción de pozos de bombeo en la periferia de los edificios, a fin de conseguir el mismo efecto.

Creo que este caso ilustra sobre la importancia que debe darse a la hidrogeología, incluso en el caso de excavaciones en seco, pero relativamente próximas al nivel freático. Abordar el estudio de las oscilaciones del freático, normalmente excede de las dimensiones del solar, ya que requiere un estudio regional, que implica métodos propios y dedicación específica.

Zanskar.
Las siguientes fotos fueron tomadas en 1.987 durante una travesía a pie durante 12 días desde el Zanskar al Ladakh, en el norte de la India. A pesar de la política actual, estas regiones se sitúan al norte del Himalaya, y pertenecen geográfica y culturalmente al Tibet.

Es una región àrida pero situada a gran altitud, y la vida allí es muy dura, pero tranquila. En la primera imagen vemos un pico de cerca de 7.000 m de altitud, perteneciente al grupo del Kun y del Lun, con un típico monumento tibetano (Chorten), en primer plano.



En esta otra imagen vemos en primer término a un yak, con un rebaño de ovejas, a más de 4.000 m de altura, con un espectacular paisaje mineral al fondo.


En estas otras vemos el pueblo de Photokshar, en el alto Zanskar, con los últimos rayos de sol antes de quedar engullido por las sombras del crepúsculo, así como un momento del trabajo diario. Mi mujer y yo recorrimos estas regiones, con la ayuda de un guía, y varios caballos para transportar la carga. Conocimos al último rey del Zanskar y pasamos una velada (bastante etílica por cierto), en su compañía.